lunes, 15 de abril de 2013

‎"¡Qué injusticia!" Le clamamos al cielo cada vez que ocurre algo que entendemos que no nos merecemos. ¡Y qué horror/error tan grande! Siempre nos criamos bajo la manta del "busca lo que te mereces en la vida". Pero, ¿qué es esto? ¿cómo nos puede hablar de justicia una sociedad que sabe que al otro lado del mundo hay miseria? Ojalá existiera justicia; ¿cuántos niños estarían hoy con nosotros? ¿Cuántas personas comerían caliente, vestirían ropa e irían a aprender a una escuela? 
Lo justo y lo injusto es un producto de la mente humana; la naturaleza no juega a este juego tan idílico que pensamos que existe. Unos nacen y otros mueren, y de mientras el león se preocupa de cazar una cebra. Y esta es la realidad; nada de lo que ocurre, absolutamente nada es justo o injusto, simplemente es. Quizás, quizás, deberíamos de enseñarles a todos los niños del mundo que en esta vida no hay que buscar la justicia, sino el ser justos con nosotros mismos, que son cosas completamente distintas.


Hay que cansarse, correr, viajar y volar.
Hay que ser y no ser, creer y no creer, pero sobretodo hay que soñar.
Si se puede nos adelantamos al tiempo,
y si no se puede jugamos con él.
Si creemos en la esperanza que sea sin atascos,
aprovechando el viento,
quemando las calles en vez del papel.

Si vives busca abrazos,
sin mal ni bien;
que te llenen el alma o, por lo menos, que sepan a miel.
Si avanzas o retrocedes, si huyes o te asientas,
da igual el principio o el fin,
lo importante no es cómo comienzas,
lo que de verdad vale es ser feliz.

¿Qué más da la mar?
Si el viento sigue moviendo las olas.
Yo sólo sé soñar.
Cómo si mi vida fuera el Rock and Rol de los Idiotas.

Me senté en la estación con mi guitarra, mis gafas Ray-Ban y un par de despojos que me salían del cielo de la boca. Tostada en mesa y mirada al aire. 
Mirada tan suspendida que me percaté de un joven de unos 30 años, la edad de mi hermano quizás.
Iba de silla en silla, disimulando, buscando un despojo pero que, en su caso, llevarse a la boca. Me quedé en blanco, sentí tanta pena que hasta le dejé lo que me quedaba de tostada, al fin y al cabo lo que a él le faltaba a mi me sobraba en demasía. 
Entonces comprendí lo grande que es el mundo y la incoherencia que hay en él; lo que para unos es tener el agua al cuello, para otros no sería ni el comenzar a contar la historia de sus vidas.
Desde ahí, mi amada guitarra, mis Ray-Ban negras y hasta mis pesadillas se habían convertido en meras actrices secundarias.

Toda persona lleva un distintivo, un algo, un "no se qué" que nos marca como lo que somos; sin tapujos. Ese dato abstracto que corresponde a cada cual y que jamás en la historia se repitió, es lo que tenemos que defender hasta el último momento de nuestra existencia; no podemos olvidarnos de quienes somos, de cómo somos y de qué queremos ser. El contexto es mera apariencia pero no podemos olvidar que vivimos en el contexto y que él, nos guste o no, es al final lo que puede acabar cambiando ese interior nuestro. Hay que vivir con él y amarlo en cierta forma; pero no podemos vivir por él.
 
               Nuestro interior es lo que nos hace ser lo que somos. No dejen que el contexto les modifique porque entonces te diluirás en un sin fin de axiomas sociales sin sentido que, respeten mi opinión, son una mierda.

               Si hay una frase de Serrat que llevo por bandera es aquella que dice "que nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio". Y bien cierto que es. Sólo nos queda acatar la verdad. Pero ojo, no abusen de ella; que aquí lo que verdaderamente vale es lo que somos, no lo que el mundo constantemente quiere que seamos.

La Barrosa




Hoy volví a la playa q me vio crecer; hacía mil que no iba por esos lares, de buena manera, y que sumo error. Es una maravilla, a la vista te la hace florecer y el aire te refresca el alma. Además la arena fina se cuela entre los dedos como la buena música por el oído. El mar siempre de fondo, gritando en silencio, como si cada ola fuera un ataque de risa. Te coge y te suelta, te atrapa; como si no tuviera otra cosa que hacer que observar como tú la miras. Tan bella y pura, tan joven y vieja. Única.

martes, 26 de junio de 2012


La muerte es oscura, maquiavélica y vive colgando de los hilos del azar. A veces mueren los inocentes y a veces el mundo lo dirigen asesinos. El destino no tiene fin ni principio y no esperes, ni mucho menos, que tenga raciocinio porque, si lo tuviese, solo por el simple hecho de su trabajo, no lo usaría.
Vive mientras puedas y dirige el camino de tu vida hasta que puedas. Elige con quién estar, dónde estar y cómo estar. Juega a tener el control, a sabiendas de que ni si quiera llegarás al rango de peón en este tablero. No esperes nada ni desesperes por nada; levántate cada mañana y lucha, ríe, envejece, ama, sueña y vive la vida que deseas como si no hubiese un mañana, como si cada suspiro fuera el último, como si cada segundo que "cloquea" el reloj fuera un instante arrebatado a tu existencia.
Ya que estás aquí aprovecha tu pasaporte; otros lo perdieron y otros lo perderán. Vive por ti; disfruta por ellos.

viernes, 1 de junio de 2012

Entre tus manos el tiempo me sabe a verano;
llueva, nieve o truene, tus ojos secan el cielo.
Entre tu pelo todo me sabe a consuelo;
a vida, amor, a sueños.

Bajando por tus caderas va amaneciendo un nuevo día,
suena el silencio, juega mi desvarío.
No hay ciencia ni brujería que exprese lo que siento.
No hay alegría más grande en ninguna otra vida.

Al final de tu piel, a fuego lento, se describen tus manos.
Entre tu alma y la mía solo existe un suspiro.
Ese que suelto cuando te veo caminar.
Cuando hablas, ríes o empiezas a soñar.
Ese que describen tus ojos cuando te miro.