domingo, 6 de octubre de 2013

                       Joaquín Sabina; el flaco, el genio de Baeza, el bombín con sirenas entre los dedos. Hace poco fue su cumpleaños y yo, pues le quiero dar mi particular homenaje. Joaquín Sabina para mi significa muchas cosas. Lo llevo en el corazón, en la mente y en el alma. Lo llevo en todo mi ser porque aprendí a crecer con él. Aprendí el desamor y aprendí a amar con idolatría aún siendo niño. Él me enseñó cómo no hay que tratar a una mujer, él me enseñó a cuidar el amor y a aprovecharlo cuando se apaga. Podría citar miles de frases suyas, miles de verdades disfrazadas de mentiras que valen la pena. Los sueños son mentiras de verdad, cómo bien sabemos, él nos enseñó eso, él nos sigue enseñando eso.


                      Es un poeta, es un cantante con la voz impregnada en whisky y en ducado rubio.  No hay razón al sentimiento que el no me haya resuelto. Sin embargo jamás he hablado con él. No soy el único, somos millones en el mundo los que estamos cogidos de su gracia, de su mano de centella que escribe como piensa. Que parece que escupe por la tinta lo que bombea el corazón de todos.  Podría poner miles de canciones. Pero voy a poner esta que, personalidades dentro, marcó quizás un antes y un después en mi comprensión de su música, de su arte... Felicidades flaco.


"Cuélgate de quien te quiera. No te mueras más que por amor. Cuando yo tenía tu edad ya era mayor."

viernes, 4 de octubre de 2013

     ¿Qué marca la diferencia entre la realidad y lo que creemos que es verdad? Creo que la mayoría de las veces no nos paramos a pensar qué tenemos delante. Mucho menos nos paramos a pensar si lo que estamos palpando es o no es tal y como lo apreciamos. Es difícil. Dios (en el caso de que exista) no se portó bien en este aspecto. Al fin y al cabo, él, se inventó un juego en el cual nos encontramos metidos y perdidos hasta el día en el que nos lo encontremos. Intentar entender el mundo que nos rodea no es tarea fácil. No dudo de que han existido personas que, en su vida, ni si quiera han llegado a tener la misma idea de la vida que yo; cosa curiosa cuando, se supone, que vivimos en el mismo planeta.

      ¿Dónde está, pues, el pan que me hace igual a otro? Esta sí que es buena... ¿Dónde están las personas que son como yo? Los que me sentirán, los que me querrán, los que me amarán y los que me odiarán... ¿Dónde estarán si se supone que no están al mismo nivel que yo? Están en el suyo, con sus guerras internas, con sus balas perdidas en el tiempo... En su universo, paralelo al mío, pero que ni siquiera se entremezclan... ¿De dónde emerge la felicidad si no de las manos de uno mismo? Hay que pensarlo bien... Veamos. Supongamos que somos totalmente empáticos y que esa empatía nos hace de ese tipo de personas que necesitamos la felicidad del prójimo para ser felices... Creo que esas personas, en cierta forma, están destinadas a etapas de infelicidad crónica ya que dependen de universos paralelos que nunca serán suyos, que podrán apreciar e intentar llegar a entender pero nunca estarán en esos parámetros. ¿Quién vive mejor? Indudablemente vive mejor el que anda con la mirada perdida por la calle, ese que trata a los demás como trata a su televisor. El que mejor vive es el que vive para sí mismo, sin mirar atrás y llevándose por delante todo lo que puede sin importar la reacción que conlleva su acción.





      Para mi no hay dudas. Ese es el que vive mejor, el que está más tranquilo. Estos maniquíes de los sentimientos viven en las trincheras, observando el mundo, pero sin mancharse las manos. Tranquilos, con el único deseo de seguir respirando. El problema lo tienen esas personas que están dentro de mi club. Los otros, los amantes, los que nos fusilamos por la amistad, los que amamos a nuestra familia por encima de todo y los que no tenemos problemas en meter a nadie en nuestra familia. Esos, nosotros, somos los que sufrimos. Somos los que estamos en pie de guerra con la vida con la única defensa de nuestra propia experiencia. Los que somos así estamos a flor de piel a cada paso, porque a cada segundo no es que apreciemos la respiración que tenemos, es que la amamos. El que vive amando, vive. Vive con todas las letras. Sin excepción. Ser pragmático en la vida es algo que tiene que cercarse a apartados concretos. Pero llevar el pragmatismo a las relaciones interpersonales, permítanme, es una gilipollez. El disfrute de la vida depende mucho de los parámetros en el que se mueva nuestro universo. Mi único consejo es el siguiente: si piensas que tu universo carece de sentimientos plenos, vente al mío. A veces sufrirás como si te estuvieran quemando vivo sí... Pero el resto del tiempo es maravilloso porque todo lo que haces, lo haces con el alma.

sábado, 14 de septiembre de 2013

No hay más ley que la fiebre del oro en las minas del rey Salomón.





Y desafiando el oleaje sin timón ni timonel
por mis sueños va, ligero de equipaje, sobre un cascarón de nuez 
mi corazón... De viaje.
Luciendo los tatuajes de un pasado bucanero 
de un velero
 al abordaje de un...
De un "No te quiero querer".

¿Y cómo huir, cuando no quedan islas para naufragar,
 al país donde los sabios
 se retiran del agravio
 de buscar labios que sacan de quicio?
(   Mentiras que ganan juicios
 tan sumarios
 que envilecen el cristal de los acuarios de...
De los peces de ciudad,
 que perdieron las agallas
 en un banco de morralla
 en una playa sin mar.    )
.
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Miente el que vuela cuando corre
y sueña el que viaja de noche.
Siente el que todo lo calla,
muere el que todo lo siente.
Renace el que esquiva las balas
del amor.
Se suicida el que vive para el corazón.

Se atrapa el que se encierra
y se libera el que no ve la jaula.
Crece el que se enerva,
el que se harta de las pautas
que dicta Cupido.
Se reinventa el que acaba con el ruido.

Se pone a dieta el que huye de su alma.
Se revienta el que se acuesta sin madrugadas,
el que escupe en la salsa de la vida,
solo porque alguien quiso quitarle su alegría
y volverla amarga.

Llora el que fue destrozado.
Se gira el que mira hacia otro lado.
Espera el que nunca ha esperado
porque no sabe lo que es morir.
Sufre el que ha amado
porque sabe lo que es vivir.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Canto por las noches en vela.
Partiendo las risas del alba
y quemando las cenizas de las penas.

Lloro de emociones llenas
en versos del mañana
para así quemar la vergüenza ajena.

A veces nacen flores en las peores esquinas
y otras veces mueren por doquier.
En otras ocasiones trabajo lo que trabajé
para volar con el mismo negro de mis pesadillas.

viernes, 30 de agosto de 2013

       No soy, ni mucho menos, un amante de la religión cristiana (ni amante ni nada). Pero he de reconocer que tiene toda una enseñanza ética que, cogida cada parte como se debe y sin "comecocos", es una maravilla. Ya no sólo hablo del amor al prójimo, hacer el bien y todo eso. La primera Carta a los Corintios (que en la mayoría de las bodas se lee) es buena muestra de ello.

1. Aunque hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si me falta el amor sería como bronce que resuena o campana que retiñe.
2. Aunque tuviera el don de profecía y descubriera todos los misterios, -el saber más elevado-, aunque tuviera tanta fe como para trasladar montes, si me falta el amor nada soy.
3. Aunque repartiera todo lo que poseo e incluso sacrificara mi cuerpo, pero para recibir alabanzas y sin tener el amor, de nada me sirve.
4. El amor es paciente y muestra comprensión. El amor no tiene celos, no aparenta ni se infla.
5. No actúa con bajeza ni busca su propio interés, no se deja llevar por la ira y olvida lo malo.
6. No se alegra de lo injusto, sino que se goza en la verdad.
7. Perdura a pesar de todo, lo cree todo, lo espera todo y lo soporta todo.
8. El amor nunca pasará. Las profecías perderán su razón de ser, callarán las lenguas y ya no servirá el saber más elevado.
9. Porque este saber queda muy imperfecto, y nuestras profecías también son algo muy limitado;
10. y cuando llegue lo perfecto, lo que es limitado desaparecerá.
11. Cuando era niño, hablaba como niño, pensaba y razonaba como niño. Pero cuando me hice hombre, dejé de lado las cosas de niño.
12. Así también en el momento presente vemos las cosas como en un mal espejo y hay que adivinarlas, pero entonces las veremos cara a cara. Ahora conozco en parte, pero entonces conoceré como soy conocido.
13. Ahora, pues, son válidas la fe, la esperanza y el amor; las tres, pero la mayor de estas tres es el amor.

miércoles, 28 de agosto de 2013

               Si hay algo que se cumple en la vida son los plazos. Da igual lo que planifiques, lo que creas que es óptimo para ti; da igual por lo que luches, aunque sea para salvarte del frío. No importa cuanto empeño le pongas a la huida ni cuánto dinero inviertas en comprar los segundos previos al momento. Es innecesario e inútil. Lo cierto es que por más que queramos, todo va avanzando a nuestro alrededor aunque a veces no lo parezca.

               El tiempo es a la vida lo que la Luna al mar. Es sencillo. Nosotros, nuestra vida, es el reflejo del tiempo al igual que en el reflejo salino del océano se ve el reflejo de uno de nuestros bienes más preciados. ¡Y menos mal que está por aquí! El tiempo está aquí para matarnos y para salvarnos al mismo tiempo. Sin él viviríamos en una salvedad eterna (cosa totalmente aburrida, permítanmelo) o en una depresión constante; pero él viene y se lleva lo bueno, a veces trae malo, pero siempre acaba trayendo algo mejor.

                ¡No se desespere de esperar al tiempo! Que el paisaje es precioso y todo lo bueno llega.