sábado, 14 de enero de 2017


          De las canciones que más me transmiten, de siempre. Una pena que nunca esté en Buenos Aires para escucharla en directo. Los placeres violentos tienen fines violentos y, en este caso, la violencia es entendida como un imposible transoceánico.

jueves, 3 de noviembre de 2016

Las cartas a un ex.

No hay uno igual,
y me incluyo.
O eso dice el guión y su escena.
¿Pero realmente qué más da...?
Si ahora sobrevivo en el futuro,
si murió aquella doncella.

Yo, que crezco y renazco sin saber por qué.
Que a estas alturas del cuento
ni sé dónde voy a acabar
ni entiendo mi papel.

Solo sé...
Que ya pasó, que eres otra y mía.
Aquí, donde empieza mi aire
y acaba su utopía,
puedo sentirme libre.
Libre de pecado pese al pasado.

Uno tiene que aprender a volar,
aunque se sienta pesado.
Hay que saber aterrizar.
A veces nada flota,
en ocasiones el mar
te trae más
de lo que te regalan las olas.

Se da el caso de que uno pierde sin perder.
Jugar con fuego quema,
dice uno de los lemas que marcan la vejez.
Existen situaciones incontrolables, desdenes y vaivenes.
Existen mentiras, cosquillas que gustaban y el chocolate sin azúcar.
Existen el fin y los medios,
las enfermedades del alma sin remedio,
los tropiezos y los fallos.
Existen los fantasmas, las luces y los monstruos.
las notas que sientan como un rayo.
Tú, en algún día, en algún motel,
siendo de otro.
Yo, muriéndome un rato.

No es fácil olvidar,
hay que saber ubicarse.
Pueden haber haches intercaladas
incluso en casa de don Nadie.
-"Y ya... Ya no hay nada más que añadir, señoría.
¿o me he equivocado yo
y no se suicidan corazones cada día? "
+"¿Pues qué le puedo decir, corazón?
Si solo soy un juez
valorando las cartas de su novia a su ex
y esperando la hora de salida."


jueves, 27 de octubre de 2016

Andares.

Cada vez que vuelvo me pierdo
y ya qué sé.
Todos los inviernos se vuelven del revés
y me deshielo.

Y ahora me hago
y deshago.
A partes iguales.

Cual domingo por la tarde
como si fuese ayer
justo antes de nacer.

Y me acomodo al despertar,
como se hace cada mañana
en la mar.
Aprovechando la nada,
para mirarla.
Huyendo de las olas.


Y me arrepiento con asiduidad,
de entrar en la lista
de las hojas solas.
Vaya andar de revista.

martes, 15 de marzo de 2016

Nací el día que comenzaste a llorar. Con tus primeros pasos empecé a ver el camino. A medida que crecías mi alma te buscaba. Ya besabas cuando mis manos se ponían a la cola.

+
+

A donde mirabas creabas mis aspiraciones.
Donde soñabas se me antojaba creable y para nosotros.
.
..
...
....

Te imagino joven, en tu jardín. Es verano y de fondo suenan canciones que en el futuro amarás. Estás de blanco, dulce y pequeña. Con tu sonrisa inolvidable, jugando.

Te veo entre flores amarillas, hace sol y la piscina brilla mientras su reflejo ilumina la pared de tu casa. Dentro, tu madre, te mira desde la ventana.`

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Estás en el césped disfrutando de un momento, aparentemente, insignificante.

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Sin embargo, lo que está ocurriendo es que yo, años después y como el que no quiere la cosa, (con mi nave del tiempo) ando observándote.

Este momento es nuestro. Crees estar disfrutando de nuestra brisa marina, en realidad estás dejando que yo disfrute de ti.

Miras al cielo, esperas.

Ahora te vas. Llega alguien en tu busca. Desde aquí; desde mi rincón, solo alcanzo a ver cómo empiezas a caminar hacia tu puerta. Puedo seguir la estela de tu vestido hasta un poco más allá de la piscina.

Ya no estás. Pasan las horas. Sigo esperando a que aparezcas.

Me despierto y no estás al otro lado de la cama. Espero que al levantarte de tu jardín salieras a por mi.


domingo, 26 de abril de 2015

                   Podríamos jugar a contarle a la vida lo que va a pasar. Podríamos ser la tabla en vez de la figura de ajedrez. Podríamos decidir quién vive o muere, quien sufre o cree.


                   Podríamos crear ciudades de oro bañadas en plata. Versos de miel con piel de cordero. Podríamos insistir en que el amor verdadero siempre se escapa para así recrearnos en un par de rodeos.

                    Podríamos dejar de soñar, reír o angustiarnos. Quizás deberíamos parar de respirar. Quizás la solución se esté dando un baño mientras viaja con algún pavo al País de Nunca Jamás.

                    Podríamos hacer como que no pasa nada. como que las miradas son estériles. Estaría bien jugar como si los reyes fueran reyes y no jugaran al despiste.

                    Podríamos fingir, hacer como que no amamos. Podríamos dejar de sentir, de caminar o darnos la mano.

                    Podríamos dejar de desearnos a cada instante, podríamos huir. Podríamos hacer como que la vida no pasa por delante aunque la veamos irse sin despedir.

                    Podríamos seguir con estos cuentos. Podríamos parecer una copia de nosotros.

                    Pero por suerte, vivimos en un mundo donde al alma la dibuja el rostro. Los sueños se pelean y mueren, se pelean y viven.

                    Podemos seguir en esta vida donde los amados se despiden.

                    Podríamos vivir una vida muy parecida a la que otros piden.

                  O podemos levantar la mano y vivir la que nuestro corazón dicte.

jueves, 23 de abril de 2015

Ella era mía como la noche.
Me pertenecía.
Me sostenía la mirada.
Se fue como se va el sol.
Brillando.
Como si nada.
Sus manos escatimaban en gastos.
Sus dedos se despedían.
Y se giraba.
Siempre se giraba,
llorando.

Eso querían mis ojos creer,
mientras bajaba la calle.
Eso parecía ser
lo que pasaba.
¿Qué fue de nuestras voces?
¿Y de las postales?
¿Dónde estaban?
¿Dónde quedaron nuestros segundos?
¿A caso no se cayeron?
¿A caso no están en otro mundo?
Se paró el vaivén.

Ese vaivén que era ella.
Ella que me pertenecía como la música,
era luz y calor.
Ella escondía fríos acordes
en su cajón.
Ella que duerme mientras escribo
quedó fuera de aquí, en nuestro olvido.
Ella que solo me habla en los sueños,
en las fotos,
se hizo grande y sin dueño
entre mis platos rotos.

Yo que tiré para Nueva York
ahora escribo desde un taxi.
Ella que robó mi corazón
ya no vive esta vida.
Esta tesis.
Esta oscuridad que se complica.
Este trabajo sin remuneración
quedó entre tu y yo.
Entre las estrellas y el mar.
Con sabor a luz, con sabor a sal.

domingo, 1 de marzo de 2015

       La vida te determina conforme va avanzando. Por lo general, esta idea, no debe de ser negativa ya que, al fin y al cabo, pertenecemos al mundo en el que nacemos y, el crecer bajo unas pautas sean las que sean (una vez que nos formamos la idea de lo que es la vida) nos hace únicos aunque luego (por nuestra singularidad; a veces negativa, a veces positiva) entremos en confrontación con el mundo que de verdad importa a nivel de supervivencia natural: el aceptado por la sociedad en la que nos encontramos.
       La posible singularidad en sí que el entorno nos puede llegar a dar en lo referente a lo que debe o no ser nuestra vida no es mala; es más, incluso algo tan "razonable" como la ética (ya se sabe) depende del lugar en el que nacemos, no de una verdad general que traspase a toda la raza humana. No obstante a diario se cometen barbaridades en el mundo a nivel de conciencia (digamos) "occidental" que en cualquier otro tipo de sociedad no occidental parecerían normales y serían aceptadas.
       A veces luchamos contra estas "ideas" que vamos forjándonos desde pequeños porque empiezan a ser dañinas, en ocasiones las cambias tú, otras veces te las cambian. Los cambios son buenos ya que un cambio es la sustitución de una idea desfasada o que no cumple ninguna función por otra que, pese a lo que intenten venderte, sí tiene lugar en todo "tu mundo de las ideas" (¿cómo va a caber en tu percepción de la realidad una idea que te hace daño y no una que puede llegar a darte felicidad?).
    Esa lucha tan costosa (aquella que habla del cambiar ideas que antes entendíamos como inamovibles) es preciosa. Es preciosa porque te hace enriquecerte como persona. Lo más importante de esta lucha es que, a la larga, a la corta y a la mediana, solo puede dejarte mejor de lo que estabas. A veces cambiamos por nosotros mismos, en otras ocasiones el propio ambiente nos hace cambiar. Sea cual sea tu razón si tienes una idea que te inquieta cámbiala: solo así podrás llegar a lo que todo ser humano aspira, ser feliz.