Vivo en un secreto y nadie me puede decir nada. Todo es un espejo. Respiro sin aire cuando me mira y me despierto sin sentir patadas. Ya no suena el viento. Vidas que se saben cruzar, besos que se quieren saltar hasta los tejos, todo es un deseo.
No pienses más en mi, ayer salté la puerta que me acercaba a tu cara. Entonces pude sentir que mientras dormías, yo te soñaba. ¿Y qué más da sí ahora todo suena a tu voz? Hace tiempo que vivo a muerto corazón.
Si quieres te cuento que siempre fui un buen chico. Que no hubo veces en las que quise volver a mis trenes. Y aunque te cueste, la vida no es lo que parece. A veces empiezas a cantar y te enmudeces. Solo te puedo contar que siempre te quiero tocar. hasta cuándo te mueres.
El pelo platino era un atractivo engañoso. No conozco a nadie que brille más que el sol en agosto. A veces pienso que eres una casualidad de la vida, entonces recuerdo que no tienes cabida. ¿Qué quieres que piense si cada día la luna se esconde? Por más que piense no encuentro un lugar donde ponerte. Y eso que tengo donde colocar mis entremeses.
Uno más uno no siempre suma, de ahí que crea que la otra nota te hace ver con las gafas del que sueña. ¿A caso no sabe la vida mejor cuando es el que ama quién vuela?
domingo, 21 de abril de 2019
lunes, 8 de abril de 2019
Un muchachito sin nombre que va y besa.
En su alma es verano.
Y luego tu mirada,
que le atraviesa.
Son las tres y suena la campana,
hay que ir cerrando la ventana,
que luego la señora de la casa
se queja.
se queja.
Ha pasado el autobús que iba a ninguna parte
y en vez de sentarse
se pone a andar.
se pone a andar.
Hay labios que se olvidan
y manta que cortar.
Y a medio camino tiene una amiga que solo quiere recordar.
Es viernes entre el todo y la nada. Emboscada,
toca tocar.
Y mientras tanto, al otro lado del pantano,
se desmaya un poeta
por cada minuto que se va.
En su mundo camina y ríe.
Creo que nada le hace dudar.
Ha encontrado el sitio donde sus estrellas recargan la luz,
y eso que no sabe volar.
Ya quisieras tú.
En su alma es verano.
Y eso que no para de nevar.
Él le dice que se ha ido,
ella, que cuando volverá.
Y en mitad del camino
otra chica no para de mirar.
otra chica no para de mirar.
Por más que juegue con el tiempo
no aprende a disfrutar.
Se sienta a ver cómo pasa.
Mientras que él se limita a soñar.
Sus sueños están vivos y crecen.
Ya no distingue si la naturaleza es real.
Ha vuelto a cuando era niño,
gracias al tacto
de las que saben amar.
no aprende a disfrutar.
Se sienta a ver cómo pasa.
Mientras que él se limita a soñar.
Sus sueños están vivos y crecen.
Ya no distingue si la naturaleza es real.
Ha vuelto a cuando era niño,
gracias al tacto
de las que saben amar.
sábado, 23 de marzo de 2019
No sé si conoces la sensación del que cae.
No sé si te han matado tus suspiros.
No sé si te duele respirar.
Solo sé que muero conmigo.
¿Qué dices cuando no corta el frio?
¿Qué entiendes por el fin de los días?
A mí que solo lo nuevo me alivia,
me destroza caminar
cuando ni me sirven las rodillas.
Piloto automático.
Y tú que estás sonriendo.
Yo que me lamo las heridas,
el espacio que estrangula al tiempo.
Se aclara el día
y el sol está saliendo.
Yo intento abrír los ojos,
pero ya estoy muriendo.
Pero ya
estoy
muriendo.
Y de repente suena la sonrisa de una chiquilla risueña.
Mis manos se despiertan y la arena se ajetrea.
No me he visto en estos espejos
y aún así mi silueta se aleja.
El sol está saliendo
y yo intento abrír los ojos.
Para
al final
acabar muriendo.
Para al final acabar muriendo.
domingo, 12 de febrero de 2017
Por ser humano.
Te bajaste del tren y a toda prisa,
la risa era el acento del alma,
el veneno estaba en la repisa,
desafiante, como si no supiera nada.
Llovía, y tú sin paraguas.
Corría, el sol sin despedirse;
la Luna bailaba entre montañas,
el taxista no sabía si llorar o morirse.
Tu casa era un barco encallado,
a los pies de tus pupilas;
cada vez que en tu mar me he mareado,
me desperté en la orilla sin zapatillas.
La tostadora no funcionaba,
la puerta chirriaba,
y el colchón se encogía.
Cada vez que recuerdo esa alarma,
me sube el frío hasta las rodillas.
Tu adiós: claro y conciso.
Mi pecado: el haberte conocido.
Iba río abajo, con permiso
pidiéndole paso a Narciso,
sin otro motivo que el de tus manos.
Fue un fallo amar a tu servicio.
Erré; por ser humano.
sábado, 11 de febrero de 2017
No me quejo.
Ahí fuera hace sol, y no me quejo.
Cuanto más lejos
sueño
más veces me despierto.
Y ahora que te miro desde mi casa,
la sala
se vuelve turbia.
Siempre quise escribir como Sabina
y tener un par de musas
al día.
Perderme alguna vez por Rusia,
ser parte de una orgía.
Pero no me quejo, ¡no me quejo!
Hace tiempo que me suenan a nuevas todas las canciones,
que las estaciones
se repiten.
Una vez soñé con odiar los abrazos,
con aprender a volar sin alas;
la última vez que me enamoré de ti fue porque me dio la gana.
Y ahora, el humo se congela
y los gatos me observan al pasar;
los que me quieren ya no me dejan ni beber ni fumar,
no puedo permitírmelos.
No me puedo quejar.
Y yo que nunca aprendí a cantar
me subo al escenario cada viernes,
entre muy pocos gritos;
a ver si por casualidad
apareces por la puerta.
Suena a juglar de encanto,
pese a que aprendí a tocar la guitarra entre trenes de madera
que ardían.
La última vez que miré mi salud me salio el trece y negro,
y me dio igual,
pese al posible infarto;
hace siglos que no me entero de la ansiedad,
que solo bebo
tu zumo de melón
con pezón
de sandía.
Cuanto más lejos
sueño
más veces me despierto.
Y ahora que te miro desde mi casa,
la sala
se vuelve turbia.
Siempre quise escribir como Sabina
y tener un par de musas
al día.
Perderme alguna vez por Rusia,
ser parte de una orgía.
Pero no me quejo, ¡no me quejo!
Hace tiempo que me suenan a nuevas todas las canciones,
que las estaciones
se repiten.
Una vez soñé con odiar los abrazos,
con aprender a volar sin alas;
la última vez que me enamoré de ti fue porque me dio la gana.
Y ahora, el humo se congela
y los gatos me observan al pasar;
los que me quieren ya no me dejan ni beber ni fumar,
no puedo permitírmelos.
No me puedo quejar.
Y yo que nunca aprendí a cantar
me subo al escenario cada viernes,
entre muy pocos gritos;
a ver si por casualidad
apareces por la puerta.
Suena a juglar de encanto,
pese a que aprendí a tocar la guitarra entre trenes de madera
que ardían.
La última vez que miré mi salud me salio el trece y negro,
y me dio igual,
pese al posible infarto;
hace siglos que no me entero de la ansiedad,
que solo bebo
tu zumo de melón
con pezón
de sandía.
martes, 7 de febrero de 2017
A los pies del cañón.
De nada vale lo que todo sabe,
a tres metros del par huele a consuelo.
A mares y a nones, entre el conmigo y el cielo
me miras como el marqués de Sade,
sin remedio.
Luego se te antoja una sonrisa,
a pesar de las cornisas
que emborronan el alba.
Aquí a los pies de la nada
donde todo vive entre incontrolables suspiros
prefieres pasear al borde del cañón
que impedirme navegar
por las olas de tu ombligo.
Aquí que no soy ni mio
ni calienta mucho el sol,
me pongo a escribir.
¿Qué mejor lugar
que en el que no corre el aire
para poder fingir
sin aparentar
que no soy de nadie?
¿Qué mejor lugar
que en el que corre el aire
para poder decir
sin aparentar
que te quiero más que a nadie?
a tres metros del par huele a consuelo.
A mares y a nones, entre el conmigo y el cielo
me miras como el marqués de Sade,
sin remedio.
Luego se te antoja una sonrisa,
a pesar de las cornisas
que emborronan el alba.
Aquí a los pies de la nada
donde todo vive entre incontrolables suspiros
prefieres pasear al borde del cañón
que impedirme navegar
por las olas de tu ombligo.
Aquí que no soy ni mio
ni calienta mucho el sol,
me pongo a escribir.
¿Qué mejor lugar
que en el que no corre el aire
para poder fingir
sin aparentar
que no soy de nadie?
¿Qué mejor lugar
que en el que corre el aire
para poder decir
sin aparentar
que te quiero más que a nadie?
martes, 31 de enero de 2017
El jardín del olvido.
Al jardín del olvido le salen escamas,
se le cae el pelo,
se le jode la voz.
Al jardín del olvido le duele el alma
por cada beso verdadero
en alguna estación.
Al jardín del olvido no le gustan los noviazgos,
le aburren los embarazos,
se cansa de todo.
El jardín del olvido se dejó la fe
en el notario
por llegar a tiempo para el NODO.
Al jardín del olvido se le están secando las lágrimas,
se le pudren las flores.
Al jardín del olvido ya nadie lo llama,
ni si quiera los cantaautores.
Pobre jardín del olvido que le llueve solo una vez por semana,
que cuanto más mayor te haces menos tiempo tardas en pasearlo,
que por cada vez que fui
volví
más solidario
y más yo.
Pobre jardín del olvido que cuanto más lo visitamos,
más fuerte se hace nuestro corazón.
se le cae el pelo,
se le jode la voz.
Al jardín del olvido le duele el alma
por cada beso verdadero
en alguna estación.
Al jardín del olvido no le gustan los noviazgos,
le aburren los embarazos,
se cansa de todo.
El jardín del olvido se dejó la fe
en el notario
por llegar a tiempo para el NODO.
Al jardín del olvido se le están secando las lágrimas,
se le pudren las flores.
Al jardín del olvido ya nadie lo llama,
ni si quiera los cantaautores.
Pobre jardín del olvido que le llueve solo una vez por semana,
que cuanto más mayor te haces menos tiempo tardas en pasearlo,
que por cada vez que fui
volví
más solidario
y más yo.
Pobre jardín del olvido que cuanto más lo visitamos,
más fuerte se hace nuestro corazón.
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