Es una estrella en el cielo
que apareció fugaz,
cambiando mi ritmo entero
a base de lloros.
Y qué más da.
No tiene el pelo negro
pero sí mil canciones para su verdad.
A su madre la tiene loca
y yo no puedo dejar de soñar.
Soñar con él
y con sus juegos.
De doce a doce sin descansar.
Con sus amigos es un pirata
si no le atacas
te besará.
Reparte abrazos por peteneras,
le va despertarse y ponerse a bailar.
En su sonrisa cabe un te quiero
y siete versos para rimar.
Anda sobre barro.
Su piel es suave.
Su pelo lacio.
Tiene loco a su padre
y él lo sabe.
Es muy sabio.
Parece mentira que empiece a hablar
si ayer era una molécula
flotando en fuego
y pidiendo libertad.
La próxima trastada
no tiene nombre.
Y a los pies de la cama
encontrarás el hueco
donde se esconde.
Me muero más si más le quiero.
Mi mayor regalo.
Él hace que nada importe.
martes, 24 de marzo de 2020
lunes, 23 de marzo de 2020
Estar roto por dentro. En mil pedazos.
Que el corazón esté profundo.
Que eches de menos lo que no existe.
Ser una roca.
El pecho siendo una central nuclear.
Un pájaro sin alas.
El cajón vacío.
Tus oscuros rizos secados por el viento.
Otra vez lo mismo,
estar roto por dentro.
Tu acento.
Enfadada, bromeando.
Tu acento.
Mis mil palabras que no solucionarán nada.
El reloj del vecino que marca las 12.
Tu sonrisa nerviosa de bajada.
Tus ojos que no me reconocen.
Mis pies que quieren huir.
Te escapaste al pedir la cuenta.
Yo, que me voy sin ti.
Pompas de jabón.
Bola de arena.
Tu corazón.
La brújula que marca el sur.
Marruecos en una cadena,
el mundo girando al tuntún.
Los pies de la montaña.
Una caricia y un ayer.
Una mala decisión,
una calaña.
Tú sola mataste lo que te tocaba tener.
Que el corazón esté profundo.
Que eches de menos lo que no existe.
Ser una roca.
El pecho siendo una central nuclear.
Un pájaro sin alas.
El cajón vacío.
Tus oscuros rizos secados por el viento.
Otra vez lo mismo,
estar roto por dentro.
Tu acento.
Enfadada, bromeando.
Tu acento.
Mis mil palabras que no solucionarán nada.
El reloj del vecino que marca las 12.
Tu sonrisa nerviosa de bajada.
Tus ojos que no me reconocen.
Mis pies que quieren huir.
Te escapaste al pedir la cuenta.
Yo, que me voy sin ti.
Pompas de jabón.
Bola de arena.
Tu corazón.
La brújula que marca el sur.
Marruecos en una cadena,
el mundo girando al tuntún.
Los pies de la montaña.
Una caricia y un ayer.
Una mala decisión,
una calaña.
Tú sola mataste lo que te tocaba tener.
martes, 17 de marzo de 2020
No puedo ni imaginar lo que en la química de mi cerebro estalla
cada vez que te ensueño.
Ni cómo serán tus veranos
ni como para mi todo ya es invierno.
No tengo la capacidad de curarme.
No se puede huir del destino.
Y eso que es un mal vecino
que te mira desde el balcón
sin avisarte del coche que cruza la esquina. Todo un cabrón
hijo de puta fina
que se merienda los domingos al sol,
un par de inútiles como yo,
sacándoles de la rutina.
Parece que aún pueda verte dormir.
A mi lado.
En paz.
Parece.
Pero es un espejismo.
Ni duermes ni estás.
Un punto a lo lejos,
a lo lejísimo.
Y mi piel que sueña con que me tocas
se pudre un poco más
mientras se seca mi boca.
Ya poco queda del mundo que conquistamos.
Y lo que se ha mantenido en pie
se lleva las manos a la cabeza al vernos distantes.
Yo solo soy un pobre hombre.
Tú un castillo inconquistable.
Y para mí corazón se queda el sueño
de ser tuyo
hasta que pare.
cada vez que te ensueño.
Ni cómo serán tus veranos
ni como para mi todo ya es invierno.
No tengo la capacidad de curarme.
No se puede huir del destino.
Y eso que es un mal vecino
que te mira desde el balcón
sin avisarte del coche que cruza la esquina. Todo un cabrón
hijo de puta fina
que se merienda los domingos al sol,
un par de inútiles como yo,
sacándoles de la rutina.
Parece que aún pueda verte dormir.
A mi lado.
En paz.
Parece.
Pero es un espejismo.
Ni duermes ni estás.
Un punto a lo lejos,
a lo lejísimo.
Y mi piel que sueña con que me tocas
se pudre un poco más
mientras se seca mi boca.
Ya poco queda del mundo que conquistamos.
Y lo que se ha mantenido en pie
se lleva las manos a la cabeza al vernos distantes.
Yo solo soy un pobre hombre.
Tú un castillo inconquistable.
Y para mí corazón se queda el sueño
de ser tuyo
hasta que pare.
El abismo es un agujero
donde caben todas las caricias
que me quedaron por darte
y cada vez que llega octubre
un frío viento
juega con mis ojos a mostrarme
que donde antes dormías
ahora solo queda el suelo
y los restos de mi corazón están en ceniza
buscando volver a juntarse,
aunque ya con más ganas que fuerza.
Y por el camino se quedaron tus "sálvese quien pueda"
y la sensación suicida del que todo lo perdona.
Y a tu puerta ya el alba asoma
y en la mía, muere una amapola
que se quema.
Porque ya no piensas en mí
como yo te pienso,
ni sueñas conmigo
que cumplimos
los mismos sueños.
Hace tanto que no nos reímos
que perdí el sentido de tus carcajadas.
No volveré a leerte mis poemas.
Ni haremos el amor por la mañana.
Todo lo que quiero de ti
ahora yace muerto,
junto a la hoguera.
Tú eres de otro.
Mis huesos van a mi entierro.
Ya no suena la orquesta.
La luna se ha teñido de rojo,
el resto va de negro
y mi tiempo se arresta.
donde caben todas las caricias
que me quedaron por darte
y cada vez que llega octubre
un frío viento
juega con mis ojos a mostrarme
que donde antes dormías
ahora solo queda el suelo
y los restos de mi corazón están en ceniza
buscando volver a juntarse,
aunque ya con más ganas que fuerza.
Y por el camino se quedaron tus "sálvese quien pueda"
y la sensación suicida del que todo lo perdona.
Y a tu puerta ya el alba asoma
y en la mía, muere una amapola
que se quema.
Porque ya no piensas en mí
como yo te pienso,
ni sueñas conmigo
que cumplimos
los mismos sueños.
Hace tanto que no nos reímos
que perdí el sentido de tus carcajadas.
No volveré a leerte mis poemas.
Ni haremos el amor por la mañana.
Todo lo que quiero de ti
ahora yace muerto,
junto a la hoguera.
Tú eres de otro.
Mis huesos van a mi entierro.
Ya no suena la orquesta.
La luna se ha teñido de rojo,
el resto va de negro
y mi tiempo se arresta.
domingo, 15 de marzo de 2020
Te esperé toda una vida
y esperaría un millón más.
Pero los cuadros se han doblado.
Y cuando tocaba recolocarlos
los clavos salieron volando
y yo me quedé como el martillo en la pared.
La hipotenusa es una princesa acostada
y los catetos al cuadrado
se estrellan contra el cristal de la ventana.
Ya no hay vuelta al antaño.
y esperaría un millón más.
Pero los cuadros se han doblado.
Y cuando tocaba recolocarlos
los clavos salieron volando
y yo me quedé como el martillo en la pared.
La hipotenusa es una princesa acostada
y los catetos al cuadrado
se estrellan contra el cristal de la ventana.
Ya no hay vuelta al antaño.
martes, 3 de marzo de 2020
Ojalá ardieras por dentro
como ardo yo
cuando pienso en lo bueno,
o no,
que sería contactar contigo.
Puede que camine por tu mente como tú caminas por la mía cuando voy a dar clases.
Puede que de vez en cuando me cuele por tu pensamiento,
aunque sea para acto seguido desecharme.
O quizás antes de tomarte una copa brindes a mi salud
mientras yo hago como que no me acuerdo de ti;
también puede que pase al revés.
Qué más da.
Supongo.
Mientras seas feliz.
Echarme a un lado,
no buscarte,
hacer el tonto,
esperar acostado
a que pase la tormenta.
Ya me has bloqueado,
vaya sorpresa.
como ardo yo
cuando pienso en lo bueno,
o no,
que sería contactar contigo.
Puede que camine por tu mente como tú caminas por la mía cuando voy a dar clases.
Puede que de vez en cuando me cuele por tu pensamiento,
aunque sea para acto seguido desecharme.
O quizás antes de tomarte una copa brindes a mi salud
mientras yo hago como que no me acuerdo de ti;
también puede que pase al revés.
Qué más da.
Supongo.
Mientras seas feliz.
Echarme a un lado,
no buscarte,
hacer el tonto,
esperar acostado
a que pase la tormenta.
Ya me has bloqueado,
vaya sorpresa.
lunes, 2 de marzo de 2020
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