sábado, 6 de junio de 2020

Por las esquinas de la desolación siempre se asoma un niño de tez clara con ánimo de embellecer la fiesta.
Cuando están mal dadas y hasta el cielo parece esquivo y lleno de maleza, siempre hay un pájaro que le da los buenos días al sol para dejar caer la idea de que todo pasa y todo queda, pero que lo nuestro es pasar.
Y en ese paso están los besos, las risas, los disgustos, el dolor, el aprendizaje, el amor, los amigos, los hijos, los padres, los sueños cumplidos, los marchitos, lo poco que nos queda, lo mucho que hemos sido.
Y al final de todo, lo importante es que hayamos besado, aprendido, amado; sido buenos amigos, buenos padres, buenos hijos; que hayamos soñado, que hayamos sido destrozados y que hayamos sentido que todo lo realizado es todo lo querido.
En la libertad está la promesa de una vida que se nos ha dado.
Y no hay nada más precioso que decir adiós sabiendo que todo tu guión se ha completado y que no has tenido que hablar: solo has tenido que ser tú.

viernes, 5 de junio de 2020

Curarse de lo que cura nunca fue una opción.
Es mejor que la marea te cante una oración 
para que los peces te guíen desde el fondo de tu corazón.

Estornudar sin fuerzas,
 ahogarse en un colchón,
huir de toda guerra,
dedicarte esta canción,
soñar con tu presencia
y esperar a que acabe tu actuación.
Esperarte en la puerta,
besarte con pasión,
llevarte el abrigo,
regalarte mi atención,
viajar por tu piel
y que el mejor ayer
sea el insuperable mañana.

Y que me mires y nos riamos.
Y que me quieras que yo te amo.
Y todas las noches
a contar estrellas cogidos de la mano.
Y a bailar,
con música lejana.
Y soltarnos,
para no dejar de cogernos.

jueves, 4 de junio de 2020

Tu sonrisa tiene siete estados
y en todos ellos cabe un beso.
Sus matices son los desencadenantes de otras sonrisas.
En las grietas de tus labios está el silencio de lo que creo.
En tu saliva está la eterna juventud,
de tu suspiros se alimenta el deseo.
En media mueca está la virtud
de todas las carcajadas que te debo.

En el paseíllo hacia tu nariz
se inventan los cuentos.
Cuando se habla del giro de tus mejillas
hasta el alfil
salta por la barandilla
para poderte coger.
Tus orejas se pegan a ti
como lo harían mis brazos.
Tu pelo no para de crecer
y yo quiero que amanezca en mi regazo.

En tus ojos encontré el amor verdadero.
Su brillo me hace amarte.
En tus pupilas se pinta arte,
en tus pestañas se balancea lo certero.
En ellos siempre encuentro la verdad,
y lo sabes.
Y por eso suspiro por ti.
Porque no hay, ni habrá, un amor más puro.

Y yo sé que en los míos también la encuentras.



No soy un pasota de casta y tabaco
de esos que tienden al precipicio.
Si tú te alejas yo me entristezco un rato,
será que te quiero más que por vicio.
Y, encima de todo, me pueden tus maneras
aunque me quemen las manos,
si tú te dejas te doy mi primavera
y con la tuya hacemos un verano.

No me comprometo con otras fiestas
por miedo al deseo
de encontrarte entre mis trajes.
Aunque no me creas yo sí te creo
cuando sales corriendo del baile.
Sí puedo prometer que vaya detrás cuando quieras saltar del vagón,
nunca existió  en mi un corazón
que no mirara de reojo al noble antojo
de dormir siempre en tu mismo colchón.

Del pasado yo me quedo
con haberte acariciado el alma.
En el presente me flagelo
y te suelto mi verdad a la cara.
En el futuro quiero estar cegado
contigo de la mano
y con tres versos por terminar.
En cada sueño que te tengo
apareces por la puerta
y me besas sin rechistar.


miércoles, 3 de junio de 2020

Ella.

Ella se mece en la cara "b" de la luna,
juega a ser diosa en mitad de la marea,
se desnuda por dentro, se viste por fuera,
vive acoplada a una certeza y a una duda.

Ella me pone la piel que salta en levante,
me sacude los deseos,
me los pone por delante,
se vacuna de mis besos
para luego soñar con que se salven.

Ella es lo dulce de la tempestad.
Date por bendecido si te da su tiempo.
Sabe tan bien como yo que no se puede respirar,
en un mundo donde falte una mitad.
Yo no puedo ser yo sin ella.
Ella me quiere sin rejas.

Ella es lo más precioso que encontrarías en la gruta de las maravillas.
Mi precio a pagar.
Mis segundos a devolver.
Terciopelo, imagínatela de blanco.
Con sus ojos marrones, sus sanadores labios.
En su cuello se desliza el agua de los manantiales,
en sus pechos se ahogan mis pecados cada día.

Solo he conocido a una persona con el don de volverme loco.
Solo una.
Lo reconozco.
El don de estremecerme,
de avivarme.
Con las notas de su voz,
el matiz de su cabello,
el crepitar de sus ojos,
la danza de su cuerpo,
el tic-tac de sus pasos,
el tocar de sus manos,
la cicatriz de su rodilla,
los lunares de su espalda,
como usa las palabras,
mi relamer con sus costillas,
su sonrisa enlatada en mi memoria.
Ella,
de mi nada a nuestra gloria.

Daría mi vida por leerle mi corazón todas las noches,
por hacerle el amor.
Matarnos a cosquillas y a besos por las mañanas.
Cambiaría el orden de las estrellas por verla sonreír.
Daría los trabajos que me han hecho,
si eso la sacara de todos los pozos.
En el futuro estaremos los dos,
donde todo es perfecto.

Y, aunque ella no quiera, lo soñaré todas las noches.

martes, 2 de junio de 2020

Mi profecía.

Una melodía se escucha al fondo del salón
y hace preguntas extrañas,
nos quiere a los dos.
Y yo,
que me sobran entrañas
cuando juego a quererte
me muero de amor.

Puede que no pudiera entenderte
pero dejé de quererme,
sé que no tengo perdón.
Y, aún así, me he pasado el tiempo
buscando soluciones a tus sueños;
fue fácil, volví a ser yo.
Yo te hacía perdida.
Depresión sobre depresión.
Y bajo ellas, me encontraba.
Paradoja que tras de mi, te encontré a ti.
Y, ahora, todo tiene sentido.
Yo te quiero conmigo.
Somos la solución.

Aún te recuerdo más guapa que cualquiera
llegar en metro de madrugada.
Cada quince días íbamos y veníamos,
yo enamorado, tú enamorada.
¿Qué quieres que te diga?
No es mi culpa que cuando tú estás
más brilla el sol.
Hago lo que puedo
y sé que te sueño
por encima de mis posibilidades.
Pero también para lo bueno no tengo perdón
y allá donde tú estás 
quiero aterrizar.

Quiero explicarte porqué vivo más cuando estoy a tu lado.
Porqué me importa el mundo un poquitín más.
Porqué disfruto más de lo que disfruto,
si tú quieres que te quiera.
Quiero que entiendas 
que por ti haría lo que sea.
De norte a sur. 
Lo que tú deseas.
No somos tan distintos.
Y donde te nace el instinto,
vive mi profecía.



lunes, 1 de junio de 2020

Después de ti los besos que te debo se hundieron en el mar.
La felicidad que tú me das se secó en seco y tuve que aprender a saltar sin que me ayudaras desde abajo.
Allá donde eras mi mente estaba y por donde yo pasaba las flores se parecían a ti.
Las ojeras eran el producto de no dormir por acariciarte demasiado en sueños.

Por motivos obvios ya no pude volver a amar.
Las noches de excesos y arreglos bananeros no llegaban ni a la categoría de atajo.
Allá donde estaba yo no era y por donde pasaba le giraba la cara a esas flores que se parecían a ti
Mi corazón ya no hablaba y la sangre, intentando darme una lección, me ardía de los pies al pecho.

Jamás he conocido a nadie con quien mejor pueda definir "sentirse como en casa".
Solo tenerte al lado era estar tranquilo,
jugar contigo al amor es el mayor regalo que podía recibir desde cualquier lunes tarde hasta cualquier domingo de noche.
Contigo aprendí que querer no tenía horas
y, si las tenía, solo eran contigo.

Tu boca, tu dulce boca, siempre era un sitio al que acudir para salvar mi alma
Y cuanto más feliz era yo más feliz eras tú y era imposible no ir por ahí volando como si no existiéramos más que nosotros.

Luego fuimos tres.
Y la felicidad que se encerró sola en una bolsa de arena dejó un letrero que ponía: me voy para florecer.
Y ardieron las calles, el tiempo ahogó.
Tú no podías ser de nadie.
Yo no quería.
Y en cada uno se paró medio corazón.
Esperando el día
que todo volviese a encajar.

Vivo tanto tiempo conviviendo con tu fantasma que hasta le he cogido cariño
pero no hay día que no quiera apagar las velas, destrozar el marco de un portazo y salir corriendo a donde estés.
Quedar como un idiota.
Y quedarme contigo.

Ya está bien por hoy.
Mañana volveré a escribir sobre cómo me enamoras.