Qué fácil es escribir sobre ti,
escribirte.
Imaginarte.
Muy sencillo.
Sale solo.
Natural.
Como los buenos estribillos.
No suele ser lo normal.
Pero aquí estoy.
Dejando mi mente en blanco,
que mi corazón escriba
mientras suena una música lejana
que le da un tierno calor marrón
a mi habitación.
Últimamente ando escribiendo mucho,
es tu presencia,
la que nunca se fue
y la que aletea por mi hombro
como un caudal de musas.
Asusta.
Y enamora.
A partes desiguales.
(Suspiro y sonrisa)
Debe de ser la magia que desprendes.
Sí, es eso.
Es tu magia.
Magia
que embriaga
como el mejor de los vinos.
Que relaja
como las buenas conversaciones.
Sonríes al andar como se sonríe de amor tras el primer beso.
Sales a la vida
y ella
te da su toque de varita,
parece que te creó para verse reflejada.
Libre y bella.
No debe de ser legal tener esa cara,
qué quieres que te diga.
Hay miradas que tenían que ser poesía,
y tú las tienes todas.
Las guardo de reojo y las pinto en el cielo de mi alma,
que no es más que un lugar que he creado
para que puedas meterte siempre que tengas frío.
Ahí te estaré esperando.
Para darte todo lo que es mío.
No olvides que eres primavera,
viento de poniente,
un paseo de la mano,
el primer rayo de sol,
luna en cuarto creciente,
un campo de flores,
mil versos,
mi corazón en un puño
y fuego.
Eres mil generaciones en tu piel.
Una cerveza congelada.
Todo miel.
La suerte cogiendo vuelo.
Un río que nace y da vida.
Y por supuesto,
la cosa más linda
y hermosa
que ha visto este mundo.
Y luego estoy yo,
más osado que listo,
que tengo mi pincel y con él te pinto.
Te pinto en palabras
para que las oigas antes de caer dormida.
No es justo que te vayas a dormir
sin que nadie te diga
que das ganas de vivir.
Vales la pena,
siempre.
Y la alegría,
a todas horas.
No lo olvides, morena.
Tuyo es el escenario,
tuya es la obra.
jueves, 30 de enero de 2020
martes, 28 de enero de 2020
Hace ya tiempo
que no creo
que vaya a ser.
Que no me centro
que he olvidado leer.
Y qué sé yo.
Ayer andaba
transpirando alcohol,
hoy la taquicardia
me recuerda tu olor.
No tengo arma para arrestar
a tu compasión.
No sé si sabes cómo te veo.
Pero tu cuello es puro deseo
y en tu clavícula muere la tentación.
Es difícil tener algo más bello
que lo que escondes dentro del pecho.
Pero eso se fue.
Y me he quedado con el susto en el cuerpo
con mil regalos para los sueños
que protagonizabas
mientras yo no sabía qué hacer.
En todos ellos eras paz
y guerra en la cama,
a la vez.
Voz de sirena,
la prisa, los juegos;
siempre mi cena.
Y cada vez que me despertaba
pensaba en ti
como si pudiera atraerte
al recordar tus ojos.
Y a las mañanas un suplicio
y a la noche volvías a mi.
Y en todos ellos me amabas
cómo se aman las cosas
que te hacen feliz.
que no creo
que vaya a ser.
Que no me centro
que he olvidado leer.
Y qué sé yo.
Ayer andaba
transpirando alcohol,
hoy la taquicardia
me recuerda tu olor.
No tengo arma para arrestar
a tu compasión.
No sé si sabes cómo te veo.
Pero tu cuello es puro deseo
y en tu clavícula muere la tentación.
Es difícil tener algo más bello
que lo que escondes dentro del pecho.
Pero eso se fue.
Y me he quedado con el susto en el cuerpo
con mil regalos para los sueños
que protagonizabas
mientras yo no sabía qué hacer.
En todos ellos eras paz
y guerra en la cama,
a la vez.
Voz de sirena,
la prisa, los juegos;
siempre mi cena.
Y cada vez que me despertaba
pensaba en ti
como si pudiera atraerte
al recordar tus ojos.
Y a las mañanas un suplicio
y a la noche volvías a mi.
Y en todos ellos me amabas
cómo se aman las cosas
que te hacen feliz.
lunes, 27 de enero de 2020
Cuando más me gustabas
es cuando estabas en pijama.
Desnudarte
era arte
dibujado en la cama.
Y tu risa era mi risa,
y mis ojos se fundían en los tuyos
sin que me lo pidieras.
Cuando más me gustabas
es cuando me entendías.
Cuando con una palabra ya eramos uno.
Apagar la luz era encender el fuego
y las estrellas eran los agujeros de una caja
y tú eras mi cielo.
Cuando más me gustabas
es cuando te enfadabas conmigo.
Y luego me querías.
Como si no hubiese pasado nada.
Acariciar tu espalda...
cuántas noches habría yo dado
por ser uno de tus lunares.
Cuando más me gustabas
es cuando cambiabas de lengua materna.
Como si fueras una menina
nacida en Constantinopla
y tuvieras el corazón dividido
entre Asia y Europa.
Cuando más me gustabas
es cuando se notaba que me querías.
Cuando tus besos eran mis besos.
Y tus manos solo querían abrazar
los huecos a los que no llega mi alma.
Cuando me echabas de menos.
Horrorosamente de menos.
Y yo andaba por el mundo
intentando llenar tu ausencia
con tu recuerdo.
Y ahora que me gustas igual.
Hago lo mismo,
pero con otra gente.
Pero no son tus besos,
ni tu espalda, ni tus "te quiero".
No eres tú queriendo que vaya a verte,
ni esta gente sabe hablar tan bien.
Y no tengo tu pelo, ni tus ojos,
ni tu piel, ni tus manos.
Mis manos, huérfanas de ti;
se cierran en puño cada día.
Y mi corazón se abre
atontado, esperando que aparezcas.
Aunque sea una sola vez.
Aunque sea una última vez.
Un último perdón que me salve
de la gresca.
es cuando estabas en pijama.
Desnudarte
era arte
dibujado en la cama.
Y tu risa era mi risa,
y mis ojos se fundían en los tuyos
sin que me lo pidieras.
Cuando más me gustabas
es cuando me entendías.
Cuando con una palabra ya eramos uno.
Apagar la luz era encender el fuego
y las estrellas eran los agujeros de una caja
y tú eras mi cielo.
Cuando más me gustabas
es cuando te enfadabas conmigo.
Y luego me querías.
Como si no hubiese pasado nada.
Acariciar tu espalda...
cuántas noches habría yo dado
por ser uno de tus lunares.
Cuando más me gustabas
es cuando cambiabas de lengua materna.
Como si fueras una menina
nacida en Constantinopla
y tuvieras el corazón dividido
entre Asia y Europa.
Cuando más me gustabas
es cuando se notaba que me querías.
Cuando tus besos eran mis besos.
Y tus manos solo querían abrazar
los huecos a los que no llega mi alma.
Cuando me echabas de menos.
Horrorosamente de menos.
Y yo andaba por el mundo
intentando llenar tu ausencia
con tu recuerdo.
Y ahora que me gustas igual.
Hago lo mismo,
pero con otra gente.
Pero no son tus besos,
ni tu espalda, ni tus "te quiero".
No eres tú queriendo que vaya a verte,
ni esta gente sabe hablar tan bien.
Y no tengo tu pelo, ni tus ojos,
ni tu piel, ni tus manos.
Mis manos, huérfanas de ti;
se cierran en puño cada día.
Y mi corazón se abre
atontado, esperando que aparezcas.
Aunque sea una sola vez.
Aunque sea una última vez.
Un último perdón que me salve
de la gresca.
domingo, 26 de enero de 2020
¿Quieres mi mar?
Yo salía a fumar.
Ella iba a trabajar.
Falda roja, camisa blanca.
"Ojalá se pare a charlar."
¿Cuántas veces he visto el cielo?
Se ha pasado la vida
sin saber que la espero.
La miro desde la ventana,
cómo enamora su pelo.
Se ríe y sonríe,
y habla y juega,
baila.
Me pone el corazón a la altura del suelo.
Calle Preciados con Tetuán,
y tú que alumbras Sol.
Qué de noches oscuras
pescaría yo en tus ojos
si me dejaras un trocito de tu media Luna.
Bueno, mejor dicho, de tu corazón;
que, por cierto,
es de ti lo más valioso.
Está sonando esa canción que tanto te gusta.
Se le nota en la piel que sabe a colores.
Debe ser porcelana bañada en oro y caoba.
Cada uno de tus rizos son dos tentaciones
y en mis manos caben mil mundos
para regalarte caricias
cuando las pidas
y a deshora.
Creo que te vas,
¿mi tiempo ha acabado?
A ver qué hago yo ahora
sin un solo verano.
¿Pero qué ha pasado?
Todo ha cambiado.
Ahora escucho la vida en varios idiomas.
Tus pasos me quitan el hambre y me alocan.
No te olvides de lo que digo,
mola más la vida contigo.
Puede ser que mañana aparezca aquí a esta hora.
Me pelearé con el reloj para que corra.
De imaginar un solo beso
revientan mis espejos.
Y mi corazón
que tenía un controlador aéreo
ha salido corriendo.
Y se pregunta si esto es lo que ahí fuera llaman amor.
Puede que antes no lo haya sentido
y por eso ahora su sístole está desorientado
y su diástole absolutamente descontrolado.
Tú no lo sabes pero te voy a regalar un trozo de mi playa.
Que es mi alma.
No sé si te gustará llevarla encima.
Pero por lo menos me aseguraré así de que nunca te pase nada.
Porque allí, donde tú estés, estará mi mar;
protegiéndote de las rocas.
Llenándote la vida de agua y sal.
Y susurrándote
de noche
por todo el cuerpo
desde los pies hasta la boca
que estoy loco por tus huesos.
Ella iba a trabajar.
Falda roja, camisa blanca.
"Ojalá se pare a charlar."
¿Cuántas veces he visto el cielo?
Se ha pasado la vida
sin saber que la espero.
La miro desde la ventana,
cómo enamora su pelo.
Se ríe y sonríe,
y habla y juega,
baila.
Me pone el corazón a la altura del suelo.
Calle Preciados con Tetuán,
y tú que alumbras Sol.
Qué de noches oscuras
pescaría yo en tus ojos
si me dejaras un trocito de tu media Luna.
Bueno, mejor dicho, de tu corazón;
que, por cierto,
es de ti lo más valioso.
Está sonando esa canción que tanto te gusta.
Se le nota en la piel que sabe a colores.
Debe ser porcelana bañada en oro y caoba.
Cada uno de tus rizos son dos tentaciones
y en mis manos caben mil mundos
para regalarte caricias
cuando las pidas
y a deshora.
Creo que te vas,
¿mi tiempo ha acabado?
A ver qué hago yo ahora
sin un solo verano.
¿Pero qué ha pasado?
Todo ha cambiado.
Ahora escucho la vida en varios idiomas.
Tus pasos me quitan el hambre y me alocan.
No te olvides de lo que digo,
mola más la vida contigo.
Puede ser que mañana aparezca aquí a esta hora.
Me pelearé con el reloj para que corra.
De imaginar un solo beso
revientan mis espejos.
Y mi corazón
que tenía un controlador aéreo
ha salido corriendo.
Y se pregunta si esto es lo que ahí fuera llaman amor.
Puede que antes no lo haya sentido
y por eso ahora su sístole está desorientado
y su diástole absolutamente descontrolado.
Tú no lo sabes pero te voy a regalar un trozo de mi playa.
Que es mi alma.
No sé si te gustará llevarla encima.
Pero por lo menos me aseguraré así de que nunca te pase nada.
Porque allí, donde tú estés, estará mi mar;
protegiéndote de las rocas.
Llenándote la vida de agua y sal.
Y susurrándote
de noche
por todo el cuerpo
desde los pies hasta la boca
que estoy loco por tus huesos.
miércoles, 22 de enero de 2020
A estas horas
de "desarcángeles" a pie de tierra
valen más los enmascarados "te quiero"
que los antídotos del "sálvese quien pueda".
Mientras estas comillas le dan sentido a todo
mis sueños hincan el codo
y me revelan entre granizos de besos
los versos
que le dedico yo a tu ausencia.
Ha salido ya el sol, hace frío.
Cantan los pájaros, huele a pan tostado
y ha llovido.
Me acuerdo de ti.
Me enciendo un cigarrillo.
¿Estarás pensando en mi?
Tampoco es que sea yo nadie para merecer eso.
Solo pasabas por mi tiempo y paraste mi reloj.
¿Cómo no iba yo a enrollarme en tu pelo?
Me has hecho olvidar mis reglas de mejor postor.
Y ahora
la siesta está de baja
y la fiesta se echa a dormir.
Desde que uso el microscopio
no hay ningún cerrojo
que no se atreva a abrir.
Y en mi piel desnuda ha quedado
un dulce sabor amargo
que puede que mañana se haya ido.
Yo habría separado los mares,
"Serás feliz conmigo".
de "desarcángeles" a pie de tierra
valen más los enmascarados "te quiero"
que los antídotos del "sálvese quien pueda".
Mientras estas comillas le dan sentido a todo
mis sueños hincan el codo
y me revelan entre granizos de besos
los versos
que le dedico yo a tu ausencia.
Ha salido ya el sol, hace frío.
Cantan los pájaros, huele a pan tostado
y ha llovido.
Me acuerdo de ti.
Me enciendo un cigarrillo.
¿Estarás pensando en mi?
Tampoco es que sea yo nadie para merecer eso.
Solo pasabas por mi tiempo y paraste mi reloj.
¿Cómo no iba yo a enrollarme en tu pelo?
Me has hecho olvidar mis reglas de mejor postor.
Y ahora
la siesta está de baja
y la fiesta se echa a dormir.
Desde que uso el microscopio
no hay ningún cerrojo
que no se atreva a abrir.
Y en mi piel desnuda ha quedado
un dulce sabor amargo
que puede que mañana se haya ido.
Yo habría separado los mares,
"Serás feliz conmigo".
martes, 21 de enero de 2020
martes, 14 de enero de 2020
Eres una idea de color en la mente.
Un diccionario.
Una mirada furtiva.
La unión de dos orillas.
Uno de los siete pecados,
tatuado en mis costillas.
Dos tazas de té,
una noche en vela.
Hacer noche en cualquier tren.
Sentirse libre
y sin condena.
La naturaleza pidió permiso al mar
antes de hacerte.
Le dejó al sol la capacidad de rezar,
no fuera a perderse
al verte.
La luna se da la vuelta una vez al mes.
Se muere de envidia.
Y los hombres pedimos tablas al ajedrez,
no vayamos a perder
un segundo
de tu sonrisa.
Y a mi, a mi,
me gusta la sombra de tu reflejo,
la imaginación hecha perfume.
Cómo te reflejas en los espejos,
cuando bajas y cuando subes.
Los caracoles que haría yo en tu pelo.
Tus manías y miedos,
gustos, sombras, bromas,
cómo andas, hablas, tus luces.
Todo se une en mi cabeza,
todo reluce.
Y en un rincón de mi certeza
me estás pidiendo la hora.
Y yo te regalo el tiempo
de mi alma,
a solas.
Un diccionario.
Una mirada furtiva.
La unión de dos orillas.
Uno de los siete pecados,
tatuado en mis costillas.
Dos tazas de té,
una noche en vela.
Hacer noche en cualquier tren.
Sentirse libre
y sin condena.
La naturaleza pidió permiso al mar
antes de hacerte.
Le dejó al sol la capacidad de rezar,
no fuera a perderse
al verte.
La luna se da la vuelta una vez al mes.
Se muere de envidia.
Y los hombres pedimos tablas al ajedrez,
no vayamos a perder
un segundo
de tu sonrisa.
Y a mi, a mi,
me gusta la sombra de tu reflejo,
la imaginación hecha perfume.
Cómo te reflejas en los espejos,
cuando bajas y cuando subes.
Los caracoles que haría yo en tu pelo.
Tus manías y miedos,
gustos, sombras, bromas,
cómo andas, hablas, tus luces.
Todo se une en mi cabeza,
todo reluce.
Y en un rincón de mi certeza
me estás pidiendo la hora.
Y yo te regalo el tiempo
de mi alma,
a solas.
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